Como somos cara y sello, erramos en las evaluaciones. Agigantamos a ciertas figuras y minimizamos a vidas ejemplares. En la Plaza de Armas hay un ejemplo de esto. La efigie del conquistador Pedro de Valdivia -imponente, altanera- contrasta, a pocos pasos, con la del apóstol Santiago, patrono de la ciudad. Ésta, por desgracia, es muy [...]




